
Retazos de una carrera llamada Promoció i Gestió ...
This final project describes and summarizes a journey through music, over nineteen years developing a relationship and exploring its infinite paths and possibilities.
In academic terms, it is a project that reflects the ESMUC´s versatility because it combines subjects from a variety of areas of specialization such as: composition, performance, recording, production, marketing, and promotion and music management.
This final project consists of four parts: an overview of promotion and music management in the context of the current Information Society, a publishing project, a business plan, and finally a reel that includes the music for advertising created over the last two years (2009-2010).
Aquest projecte final descriu i sintetitza un camí de més de 19 anys d’amor a la música i als seus infinits camins i possiblitats.
En termes acadèmics, és un projecte que expressa la polivalència de l’ESMUC, ja que combina diferents disciplines i àmbits d’especialització.
Composició, interpretació, enregistrament, producció, comercialització, promoció i gestió de la música.
És un projecte final amb quatre apartats: una reflexió general sobre la promoció i gestió musical en el marc de la Societat de la Informació, un projecte de publicació, un pla d’empresa, i finalment un compendi en format multimèdia de treballs musicals publicitaris.
Octavio Bugni19/03/2010 *
(...) Estas facultades, aunque sean por definición intangibles y difíciles de controlar, incluso de definir, son evidentes: históricamente es patrimonio de la música y del sonido la capacidad de acceder a la dimensión psíquica, emocional y quizás más íntima de los oyentes. Es por ello que siempre existió y existirá un interés por parte de las organizaciones a acceder, apropiarse y controlar algún tipo de discurso musical. Desde los encargos a compositores por parte de la iglesia católica (los corales de Bach por dar un ejemplo) hasta los jingles publicitarios de la modernidad o las melodías agiornadas en Ring Tones para móviles, pasando por las bandas sonoras originales de las películas del siglo XX y XXI, todas responden al deseo de comunicar, influenciar, o sugerir un determinado estado anímico, actitud o emoción al oyente. (...)
Introducción:
El principal objeto de análisis de este trabajo es la utilización sonora y musical de las organizaciones, sus funciones, características y su adecuada gestión. A partir de este análisis propondremos una metodología ordenada del proceso que nosotros hemos denominado como la “construcción de identidades sonoras”.
Asimismo comentaremos la “no utilización sonora y musical”, las reticencias, malos usos e indiferencia que suelen tener las organizaciones al respecto de la enorme influencia y efectos (positivos y negativos) que pueden tener los signos acústicos a nivel interno y externo de dichas organizaciones.
Inexorablemente, el análisis contemplará reflexiones más genéricas y a su vez puntuales acerca de cómo influye, conciente e inconcientemente, nuestra percepción auditiva en lo que habitualmente entendemos como “realidad”.
Supondrá una definición acerca de los “signos acústicos”, entendidos éstos en su más amplio sentido: efectos de sonido, sonidos diseñados “a medida”, músicas originales o pregrabadas, locuciones o silencios expresamente ubicados en el tiempo y el espacio, las llamadas ráfagas, cortinas e hilos musicales etc. Dicho de un modo más amplio, nuestro trabajo invita a la exploración de la dimensión acústica de todo aquello que nos rodea, comprendida la más banal y cotidiana hasta la más puntual y específica.
Dimensión que parece por momentos injusta y neciamente olvidada frente a un discurso en donde prima lo “visual” o lo “verbal”. En este mismo sentido sugerimos al lector que haga un recorrido elemental y piense que nunca solo “miramos” sin “oir” al mismo tiempo. Como explica exquisitamente Michel Chion en la introducción de su libro La Audiovisión* y refiriéndose más precisamente al cine, pero extensible a nuestra percepción cotidiana, dice “[...] en realidad, en la combinación audiovisual, una percepción influye en la otra y la transforma: no se “ve” lo mismo cuando se oye; no se “oye” lo mismo cuando se ve. [...] Siendo la percepción sonora la peor conocida y la menos ejercitada, se plantean al principio del volumen ciertas bases de aculogía**, es decir, de teoría de la escucha y del sonido.”
Del mismo modo sugeriremos alguna clasificación de estos “signos acústicos”, nombraremos algunas de sus utilizaciones históricas. Comentaremos algunas de sus funciones actuales, y mencionaremos algunos de la enorme gama de soportes posibles que se desarrollaron con la aparición de Internet. El siempre bullente mundo de las tecnologías digitales comerciales continúa produciendo formatos cada vez distintos, donde estos signos acústicos no sólo suelen alojarse sino que adoptan un protagonismo evidente: lectores MP3, I-Pods, I-Phones, I-Pads, telefonía móvil en general, ring-tones, páginas Web enteramente ambientadas con música y links con su sonido característico, “banners” publicitarios digitales musicalizados, nombres de marca y logotipos animados con un diseño sonoro o melodía específicos, signos acústicos específicamente elegidos para el encendido y apagado de ordenadores e instrumentos tecnológicos: GPS, Video- juegos, consolas de video juegos, alarmas o “alertadores” acústicos dentro de los coches etc. La lista es bastante más larga, y es evidente para nosotros la inminente invención de nuevos productos tecnológicos “combinados” que sumen audio a su forma u formato original.***
Por ejemplo las zapatillas Nike más el Kit I-Pod para entrenar, escuchar música y medir el tiempo transcurrido. Por qué no imaginar carteles interactivos con la posibilidad de “enchufar” los auriculares y escuchar un anuncio, una canción, un logotipo musicalizado.
*Chion, Michel: La audiovisión. Paidos Ibérica, S.A, 1990 ISBN 978-84-750-9859-3
** “Guide des objets sonores” INA/Buchet-Chastel
*** http://www.apple.com/es/ipod/nike/
No caben muchas dudas de que entrado el siglo XXI veremos una proliferación y multiplicación de estos soportes y nuevas invenciones. Por otro lado, los existentes bancos de música y videos en Internet como Spotify, Last FM, You Tube, My Space, Last FM, Google Videos y otras tantos portales de oferta similar, no solo han revolucionado la industria audio-visual (imágen, música y sonido) sino que se inscriben dentro de un cambio socio-cultural mucho más complejo y profundo relacionado a lo que algunos bautizaron como la “era de la información”*. La llamada “WEB 2.0**” es a su vez manifestación de un momento evolutivo de la WEB (y no el último seguro) y la concreción de un perfil de cibernauta (y audio-espectador) cada vez más activo y con poder de elegir los contenidos que más se adapten a sus deseos y necesidades.
* El sociólogo Manuel Castells.
** La Web 2.0 es la representación de la evolución de las aplicaciones tradicionales hacia aplicaciones web enfocadas al usuario final.
No es nuestro trabajo explicar hasta qué punto Internet modificó y continúa cambiando las costumbres sociales y privadas de nuestra sociedad, pero entendida como un espacio más de la vida en sociedad, en su dimensión pública, individual, democrática o no, cualquiera fuera el análisis vinculado a los “signos” acústicos, deberá tener en cuenta que aún estamos viviendo esa transformación, que incluye nuevos modos de pensar los vínculos entre individuos, instituciones y entidades. Nuevas o adaptadas, las formas de creación, producción y consumo cultural y comercial que allí se suceden nos interesa por un motivo elemental:
La era Web y digital, se ve, y se escucha. Y la enorme importancia que se le asignó a los logotipos, símbolos y gráficas será lentamente equiparada a la importancia de las músicas y sonidos distintivos, generadores de identidad. En la Web y fuera de ella. Esta es nuestra principal intuición, y fundamenta nuestro trabajo. Y es un campo aún por desarrollarse, ya que como comentaba Michel Chion “la percepción sonora” es “la peor conocida y la menos ejercitada”.
Pensemos en ejemplos de “signos acústicos” que identifican a marcas, recordemos el característico sonido que emiten la nueva generación de ordenadores Macintosh en su encendido y apagado, o la melodía junto al logotipo animado de Movistar en las terminales de sus clientes**.
** Más tarde distinguiremos entre melodías o signos acústicos de alta calidad o bajo rendimiento. Los dos casos recién mencionados resultan antagónicos: Apple Vs Movistar.
O en el constante y característico ronroneo de una antigua nevera Siam de los años 70 ́, o la cada vez menos descabellada idea por parte del equipo de marketing de Harley Davidson de registrar como propio el ruido característico del motor y caños de escape de las motos que ellos fabrican. Mientras redactamos este ensayo y proyecto final, la marca Audi, por nombrar otro ejemplo, explora y experimenta junto a ingenieros de sonido y especialistas en acústica del IRCAM, añadir dispositivos sonoros en sus automóviles que potencien y enriquezcan la “Experiencia de Conducción” de los mismos.
Del mismo modo se prepara un nuevo salón de Exposiciones para automóviles del grupo Renault (julio 2010) en los Campos Elíseos que explora nuevos dispositivos de audio para “señalar” gracias a la propagación de sonido direccionada, determinados modelos frente a otros. Las agencias musicales implicadas en este tipo de proyecto crean un “universo musical y sonoro” que identifique, resalte y señale determinados objetos, que genere o sugiera un tipo de ambiente o emoción específicos.
En síntesis, lo que se pretende es absorber, capitalizar y controlar de modo estratégico determinadas facultades/propiedades que tienen el sonido y la música y utilizarlas con fines vinculados al consumo (advertising, merchandising, marketing) y a la confección de “escaparates musicales” para explicarlo de algún modo.
Estas facultades, aunque sean por definición intangibles y difíciles de controlar, incluso de definir, son evidentes: históricamente es patrimonio de la música y del sonido la capacidad de acceder a la dimensión psíquica, emocional y quizás más íntima de los oyentes. Es por ello que siempre existió y existirá un interés por parte de las organizaciones a acceder, apropiarse y controlar algún tipo de discurso musical. Desde los encargos a compositores por parte de la iglesia católica (los corales de Bach por dar un ejemplo) hasta los jingles publicitarios de la modernidad o las melodías agiornadas en Ring Tones para móviles, pasando por las bandas sonoras originales de las películas del siglo XX y XXI, todas responden al deseo de comunicar, influenciar, o sugerir un determinado estado anímico, actitud o emoción al oyente.
Aburrido ?
Tranquilo, pronto se posteará el Link a una base de datos que incluye todo el proyecto final.
O.